Esclavitud
Aún maldigo el día en que cambiaron mis intereses,
ese día en que mis emociones adoptaron una razón distinta.
Sin darme cuenta construí mi propia horca,
alcé muros que me impiden vivir ese lado amable que todos le ven a la vida.
Aunque sé lo que debo hacer,
yo misma me impido actuar.
Me declaro adicta a lo hiriente,
ciega ante lo evidente.
Soy el gusano que persigue el ave para ser devorado,
Soy el tigre de circo que se rehusa a obedecer para ser azotado.
¿Cómo puede una vida girar en torno al dolor?
¿Por qué sentirme viva al sangrar, si puedo sentirme viva al ver el sol?
Sabiendo que nadie es lo que aparenta,
que la sonrisa más alegre puede encerrar dolor,
que dependemos de quién peor nos hiere,
y que el alma noble que intenta refugiarnos
como respuesta recibe un "no".
He llegado a un punto en el que no creo en Dios,
no creo en ningún ser humano,
no creo ni en mi sombra,
porque hasta ella intenta destruirme a diario.
Tengo temor de herir a quien me tiende la mano,
porque últimamente hasta yo misma me he traicionado;
por eso prefiero acercarme a lo malo,
es mejor vomitar en algo que está podrido
y no podrir algo que está sano.
Y aunque la razón de mi existir me siga cubriendo de espinas,
seguiré permitiendo que mi alma sea rasgada;
Y aunque esos sueños que al principio me alegraban
se hayan convertido en pesadillas,
seguiré estando despierta a media noche sin decir una palabra.
Y ese anhelado día en el que tenga mi salud mental de vuelta,
juro jurar no volver a ser esclava de ningún corazón humano,
Y aunque nunca vuelva a sentir esperanza,
ni logre no lograr sacar a alguien de mi cabeza,
estaré satisfecha al saber que nunca más volvere a estar presa
y que por fin pasé al otro lado.


clarab dijo
ahora entiendo el por qué de tu mensaje... es cierto, sentimos de la misma forma...
ánimo, es todo lo que me queda por decirte, aunque sepamos ambas que es casi imposible salir del pozo...
29 Marzo 2009 | 09:52 PM